miércoles, 15 de julio de 2015

EL LLANO EN LLAMAS - JUAN RULFO



EL LLANO EN LLAMAS
JUAN RULFO

El Llano en llamas es el título de una recopilación de cuentos del escritor mexicano Juan Rulfo.

En su primera edición, de 1953, publicada en México, D. F. por el Fondo de Cultura Económica, estaba compuesto por quince relatos, algunos de ellos publicados en las revistas Panamérica y otros inéditos, escritos con el apoyo económico de la beca de la Fundación Rockefeller en México y el Centro Mexicano de Escritores. A partir de 1970, fecha de la segunda edición, se incluyen dos cuentos más; El día del derrumbe y La herencia de Matilde Arcángel, haciendo un total de diecisiete relatos que conforman la versión definitiva:

Macario
Nos han dado la tierra
La cuesta de las comadres
Es que somos muy pobres
El hombre
En la madrugada
Talpa
El llano en llamas
Diles que no me maten
Luvina
La noche que lo dejaron solo
Acuérdate
Paso del Norte
Anacleto Morones
No oyes ladrar los perros
La herencia de Matilde Arcángel
El día del derrumbe

Varios de los relatos se desarrollan en el poblado de Comala, ubicada en el estado de Colima, México, Aunque su inspiración sea aquel pueblo de San Gabriel, Jalisco escenario también de su novela Pedro Páramo, publicada dos años después que El Llano en llamas. El paisaje es siempre seco y árido, y en él vive gente solitaria, silenciosa y miserable, campesinos mexicanos que sobreviven sin esperanza tras el fracaso de la Revolución mexicana.

Algunos de los cuentos se sitúan históricamente en la época de la Revolución de 1910 y la Guerra Cristera, como El Llano en llamas y La noche que lo dejaron solo, o en el período inmediatamente posterior a estas, como Paso del Norte, que trata de la emigración de los campesinos mexicanos a Estados Unidos huyendo de la miseria, o Nos han dado la tierra, sobre las consecuencias de la Reforma Agraria.

Esta obra se clasifica dentro del realismo mágico. Otra de sus características importantes es el uso del lenguaje popular y la narración en su mayor parte, en la voz de los personajes.

Originalmente, la obra se iba a titular Los cuentos del Tío Celerino, como homenaje o reconocimiento de Rulfo a un tío suyo, llamado así, y de quien escuchaba muchas historias durante sus recorridos por diferentes poblaciones.

Presentamos cinco de los relatos recopilados en "El llano en llamas", realizados magistralmente en audio por El Instituto Nacional de Bellas Arte de México y Radio Educación: El día del derrumbeLuvina, Anacleto Morones, No oyes ladrar los perros y Nos han dado la tierra.


1- EL DÍA DEL DERRUMBE 



"El día del derrumbe" es una conversación casual entre dos sujetos en la cual rememoran el temblor de Tuzcacuexco y/o El Pochote, pueblos ubicados en algún lugar de México, pero que para el contexto de la historia podrían estar en Panamá, Colombia, Chile, Uruguay o en cualquier punto rural o semi-urbano de la gigantesca Latinoamérica.

La trama del relato -en cuestión de segundos- de una tragedia de grandes proporciones se convierte en un jolgorio aún más grande, con todo y damajuanas llenas de ponche de granada y por lo menos cuatro mil pesos en gastos de alimentación luego que llegaran a las lejanas comunidades afectadas por el temblor el gobernador y otros tecnócratas para visitar y a “ayudar” a las víctimas.

El día del derrumbe hace parte de un librito de ochenta páginas a formato PDF que tiene por título El llano en llamas en el cual Juan Rulfo lleva de la mano al lector al desequilibro emocional, mostrándole el poco valor que tenía la vida en algún momento de la historia de América (cualquier parecido con estos tiempos es pura coincidencia) y a la vez, que uno consiga gozar aquello. Dicen que uno no debe reírse de las tragedias de los demás, en este caso es narrativa de la más pura elaboración y no debería haber remordimientos, pero con todo y eso, luego de leer y estar gozando lo que se debería llorar, uno termina por sentirse cómplice de Rulfo en este genocidio de personajes de ficción.


2- LUVINA



“Luvina” “es un diálogo monologado o un monólogo destinado o dirigido (a un ‘usted’)”, en el que un hombre habla a otro de las experiencias de su viaje realizado quince años atrás a un pueblo llamado Luvina. Elsegundo hombre, el supuesto oyente, también está destinado a ir a ese lugar.A partir del diálogo, el lector se entera de la situación de los habitantes del pueblo, de sus visiones y de su relación con el mundo de afuera, con elgobierno. El relato nos transmite la marginación de los habitantes, el fracaso del primer hombre, un maestro que quería “plasmar sus ideas”, y el fracaso previsto del otro que va a ir al pueblo. El contenido del texto emite una crítica a la situación socio-política deuna época de la historia mexicana. Comenta el maestro que realizó su viaje a Luvina:

“...Pero mire las maromas que da el mundo. Usted va para allá ahora, dentro de pocas horas. Tal vez ya se cumplieron quince años que me dijeron a mí lo mismo: ‘Usted va a ir a San Juan Luvina’.“En esa época tenía yo mis fuerzas. Estaba cargado de ideas... Usted sabe que a todos nosotros nos infunden ideas. Y uno va con esa plasta encimapara plasmarla en todas partes. Pero en Luvina no cuajó eso. Hice el experi-mento y se deshizo..."

“Luvina” está situado en un periodo histórico del país, el de las ideas y las ilusiones de los maestros, primero durante el régimen de Álvaro Obregón y después en el de Lázaro Cárdenas, y refleja que el experimento de plasmar esas ideas se deshizo, mostrando la incapacidad de los gobiernos posrevolucionarios de entender el problema del campo.
En “Luvina” no es importante si los personajes parecen muertos o vivos, sino penetrar en la visión que tienen ellos de la realidad en la que viven,el escepticismo, el pesimismo, la desesperanza, la soledad y la miseria. En este relato se plantea la problemática de un pueblo, la realidad social de una región, el fracaso de las reformas educativas y las actitudes del pueblo haciael gobierno. El objetivo del escritor es claro: presentar la realidad social de una región, aunque como recurso estilístico acude a algunos elementos que llegana crear una atmósfera extraña en la descripción del ambiente de Luvina. En “Luvina” no se halla ningún intento por parte del narrador de evadir la realidad, ni de presentar en el nivel del contenido sucesos extraños o improbables.


3- ANACLETO MORONES


Características de la narrativa de Juan Rulfo en "Anacleto Morones"

“Anacleto Morones” se incluye en el único libro de cuentos de Juan Rulfo, “El llano en llamas (1953)” (Karagueorgou-Bastea: 2001, 143). El cuento está basado en la antítesis entre la ciega creencia religiosa y el ateismo cínico. Rulfo refugia a los extremos para describir y denunciar la superstición que azota a los lugares rurales de México, creando una atmósfera casi irreal, un realismo mágico donde las fronteras entre lo real y lo irreal desaparecen y la realidad y la fantasía caminan mano a mano (Karagueorgou-Bastea: 2001, 110).

El humor despiadado y el ácido sarcasmo son el caballo de Troya del escritor para conquistar la verdad, que en este caso está escondida en el sepulcro del patio del protagonista del cuento, Lucas Lucatero (Burgos: 1997, 462). “- Esperemos en Dios que esté en el infierno.- Y que no se cansen los diablos de echarle leña. […] - Nos perdimos los dos buscando garambullos. […] - Está bien. Pero antes córtate esos pelos que tienes en los bigotes. Te voy a traer las tijeras.”

La técnica narrativa e innovadora del monólogo interior de Lucas con frases cortas llenas de energía intensifica el efecto dramático de “Anacleto Morones” hasta la culminación que viene con la revelación de la verdad debajo de un montón de piedras (Garganigo: 2002, 527): “¡Viejas carambas! Ni una siquiera pasadera. Todas caídas por los cincuenta. Marchitas como floripondios engarruñados y secos. Ni de dónde escoger. […] ¡Que descanses en paz, Anacleto Morones! […] No te saldrás de aquí aunque uses de todas tus tretas.”

El lenguaje deja de ser fingido y amañado y cambia forma según el personaje que habla, convierte en un lenguaje popular campesino: “¡Viejas indinas! […] - ¡Viejas de los mil judas! […] Era una cosa así como un pedazo de cecina. ¿Y para qué lo iba a querer yo, si su padre no era más que un vaquetón?”

El uso de flashback y las alternancias en el tiempo narrativo parecen un poco a una película de acción y dan un color de dinamismo a la obra (Garganigo: 2002, 527): “Un día encontramos a unos peregrinos […] Se pasó la noche acariciándome para que se me bajara mi pena. […] Llegó diciendo:… Le entró el coraje. Pateaba el suelo y le urgía irse...”

El cuento empieza con un grito negro y negativo “¡Viejas, hijas del demonio!” y continúa con un intento de suceder una transformación grotesca de la imagen de las mujeres enlutadas, cuando las describe por ejemplo “sudando como mulas”. Los hombres también llegan a lo grotesco en su proceso de degradación, como lo indican sus nombres, propios de una farsa: Anacleto Morones y Lucas Lucatero. Este proceso es característica de la narrativa de la Revolución como símbolo de ese mundo cerrado de los pueblos de provincia mexicana.

Los temas que Juan Rulfo toca en ese cuento no son distintos de los en Pedro Páramo. Su cruel infancia, el asesinado de su padre y la muerte de su madre, han dejado sus huellas en su obra. Su mundo es el medio rural del México agotado por la Revolución y por la Guerra Cristera. Como consecuencia, “Anacleto Morones” es lleno de violencia física y psicológica y sus personajes tienen que padecer una vida de penurias y sufrimiento, que la aceptan trágica y estoicamente. La dureza del cuento muestra la desesperanza. El personaje central es un hombre incapaz de hacer cualquier tipo de comunicación, un hombre-lobo que “viaja” solo y trata de sobrevivir en la “selva” de México rural, devorando a los otros animales sin piedad. Violencia y abuso de cualquier tipo de patrón (en este ocasión el patrón no es un cacique sino un “santo”) en una región rural con gente analfabeto, pobre y desolado. Machismo y total falta del respecto a la mujer. . Orfandad y soledad (Karagueorgou-Bastea: 2001, 142): “-¿Hice algo malo contigo? ¿Te traté acaso mal? - Lo tuve que tirar. […] Después ella me dijo, ya de madrugada: - Eres una calamidad, Lucas Lucatero. No eres nada cariñoso.”

La corrupción y el conflicto social, la pobreza extrema, material y espiritual, la miseria y la soledad reinan en el campo de Jalisco. Más importante, lo que sirve como el golpe de gracia es la disfunción de la religión y de la religiosidad. (Karagueorgou-Bastea: 2001, 142). El conflicto religioso se va escalando entre las mujeres que fundan su creencia en ideas espurias (“ideología”) y Lucas Lucatero que ha vivido al lado de Anacleto Morones (“el conocimiento verdadero”): “Yo estaba acuclillado en una piedra, sin hacer nada, solamente sentado allí con los pantalones caídos, para que ellas me vieran así y no se me arrimaran. Pero sólo dijeron: “¡Ave María Purísima!” Y se fueron acercando más. […] -Lo conocimos como santo. - Pero no como santero. […] -Está en el cielo. Entre los ángeles. Allí es donde está, más que te pese. -Yo sabía que estaba en la cárcel. […] -Pero olía a santidad. - Olía a pura pestilencia. -¿Y qué pasó? -Nada. Sólo sus milagrosas manos me arroparon en esa hora en que se siente la llegada del frío. Y le di gracias por el calor de su cuerpo; pero nada más. -Es que estabas vieja. A él le gustaban tiernas;”

El paisaje que arde -“sudando como mulas bajo el mero rayo del sol […] Pero de por sí está haciendo calor acá afuera”- nos recuerda del infierno y sirve como un trasfondo adecuado para incluir cualquier tipo de violencia y del crimen(Garganigo: 2002, 527): “Y ahora la Pancha me ayudaba a ponerle otra vez el peso de las piedras, sin sospechar que allí debajo estaba Anacleto y que yo hacía aquello por miedo de que se saliera de su sepultura y viniera de nueva cuenta a darme guerra.”

Aunque Juan Rulfo es principalmente conocido como un gran escritor mexicano, yo empecé a entenderle a través de sus fotografías, en una exposición fotográfica que tuvo lugar hace algunos años en Atenas. Todo lo que describe con palabras en “Anacleto Morones”, su visión personal de México destaca y casi grita a cada una de sus fotografías que me han ayudado mucho de acercarme a su obra como escritor. Me han quedado grabadas en la memoria sus figuras, los rostros de la gente que aparece en sus libros, los mexicanos de los pueblecitos que casi manchan el mapa de este país con una historia tan larga y con raíces y civilizaciones tan complejos y diversos. El paisaje vasto que nos hace quedar sin aliento, el horizonte sin empiezo y final y el hombre que talvez parece casi a una cucaracha (título de canción tradicional de la Revolución mexicana) que trata de sobrevivir en condiciones duras, la extrema pobreza, la crueldad, la ignorancia, el abuso, todos esos elementos que están aparentes en “Anacleto Morones” y muchos más, brillan en sus fotografías de blanco y negro. Blanco y negro son los colores que predominan en la vida y en la obra de Juan Rulfo, no existen otros matices. No tiene dudas sobre el origen de su pueblo y su situación actual y con un humor mordaz y una mirada penetrada no duda reprobar las causas negras que desprestigian el presente y el futuro de su país.



4- ¿NO OYES LADRAR LOS PERROS?



Este cuento trata de un padre que carga sobre sus espaldas a su hijo herido; su esperanza es llegar al pueblo vecino donde espera recibir ayuda para que lo curen. El protagonista en la obra es el padre quien es secundado por su hijo Ignacio. La luna tiene también una participación muy importante en el cuento. El padre reclama constantemente a Ignacio que le ayude a encontrar el pueblo de Tonaya ya sea por sus luces o por los ladridos de los perros.  La trama se desarrolla de la manera siguiente: a Ignacio lo han herido de gravedad sus enemigos y su padre obligado por ua promesa trata de salvarle la vida. La obra se limita basicamente a estos dos personajes, quienes en un escenario único, cumplen a cabalidad su tarea de comunicar sus mensajes al lector.  No oyes ladrar los perros es escrita por el célebre autor mexicano Juan Rulfo en 1953. El narrador es omnisciente y cuenta en tercera persona alternando con los diálogos del padre de Ignacio quien hace intervenciones en primera persona. Uno de los rasgos más notables es el simbolismo en la obra, donde por obligación,  un padre carga con el peso de su hijo sobre sus espaldas. Los sentimientos del padre son expresados claramente en la conversación con su hijo. Por ejemplo, el padre le dice a Ignacio, “todo esto que hago, no lo hago por usted. Lo hago por su difunta madre.” Enseguida lo separa cuando el trato del padre pasa de “tú” al de “usted.” El tema es mostrar la vida en el campo con toda su crudeza y los esfuerzos por mantener una unión familiar mas allá de lo lógico. No tiene sentido, aparentemente, llevar a cuestas a un asesino que ha quitado muchas vidas, incluída la de su propio padrino. Sin embargo, una promesa familiar, deberá estar por sobre cualquier otro compromiso.  Genialmente, Rulfo apela a los sentidos (visual, tacto, auditivo) del lector mientras sigue el desarrollo de la narrativa. Lo especial en esta obra, reside en la lección arrancada de la vida misma, es la representación del sufrimiento que muchos padres deberán llevar sobre sus espaldas por causa de los errores de sus propios hijos.

En conclusión, esta obra confirma la calidad de escritor de Juan Rulfo, quien demuestra que no se necesitan muchas palabras, ni muchos personajes, para hacer llegar un mensaje impactante.


5- NOS HAN DADO LA TIERRA 



La historia trata acerca de cuatro campesinos exrevolucionarios: Melitón, Faustino, Esteban y el narrador. Ellos se encuentran caminando desde la mañana y en el momento que comienza la historia el sol está mitigándolos a su mayor fuerza. Evocan lo que está sucediendo y cómo el gobierno les asignó esas tierras antes que ellos pudieran hacer algo con la misma. En el camino hablan acerca de una gallina de Esteban y finalmente llegan a un pueblo donde parecieran reponer fuerzas, pero al final se menciona que sus tierras no están en el pueblo, sino más allá de éste…

Nos han dado la tierra es una obra que aunque a primera vista denuncia un tema simple, posee un trasfondo sociohistórico que se subdivide en dos partes. La primera es el trasfondo del fin de la revolución, y el segundo -en el cual se crió Rulfo- el tiempo después de la revolución y las consecuencias de la misma.

El pasado de Rulfo tiene un impacto en toda su literatura, este se encuentra plagado de eventos e influencias externas, entre los primeros se encuentran la muerte de sus padres, inestabilidad política y venganzas, las cuales le afectaron directa o indirectamente. En las influencias externas se encuentra mayormente dos, la primera, el expansionismo estadounidenese; y el segundo, el nacionalismo anterior y posterior a la revolución.

Sin embargo, el trasfondo de la revolución es el que posee mayor impacto. La revolución mexicana (1910-1917), fue en términos simples una revolución no exitosa, fallida desde el principio, en el cual los supuestos intereses del campesinado -que era oprimido por los terratenientes- y la clase obrera, fueron cumplidos. La realidad dista de ser ésta, puesto que nunca hubo un cambio real, y mucho menos radical, en las leyes o en el gobierno. Los intereses y la ambición personal fueron los únicos que prevalecieron. Y la misma se degeneró en simples luchas por el poder traduciéndose en anarquía, autoritarismo, represión y otras bajas pasiones. Al final de la misma poco se hizo y muy poco se cumplió. Y como la situación cambió, la literatura también lo hizo. El escenario se movió de la ciudad a lo rural y el campesinado. Y ésta expresó sus esperanzas, sus desilusiones, fracasos y críticas.

Iniciando con el título se puede apreciar una ironía: “Nos han dado la tierra”. No precisamente les han dado la tierra sino un bloque inerte de vida. Y al repetir esto lo hacen únicamente para liberar al gobierno de sus obligaciones.

Posteriormente al título aparece la primera imagen:

“Después de tantas horas de caminar sin encontrar ni una sombra de árbol, ni una semilla de árbol, ni una raíz de nada, se oye ladrar a los perros.”

Obsérvese la primera parte de estas líneas. La primera imagen que llega a la mente es de un lugar completamente vacío, desierto, desolado, muerto desde su origen y por plazo perpetuo. Hace un énfasis específico en la absoluta ausencia de vegetación. No hay árbol, ni semilla del que salga, ni raíz del cual reviva; nada, ni el primero ni el último. En la segunda parte usa una simbología que perdura en sus cuentos: el ladrar de los perros. Este ladrar siempre es señal de vida y por tanto de esperanza después de vagar por El Llano.

El Llano, en todos los casos, causa el mismo efecto: desolación. La desolación absoluta, en la cual se desarrolla toda la historia, causa un efecto de constante agonía, impotencia y desesperanza, de un futuro sin razón por la cual vivir y de un presente antagónico al deseado. Y aunque muchas veces aparecen signos de cambio y esperanza, estos se desvanecen más rápido de cómo aparecieron.

“No decimos lo que pensamos. Hace ya tiempo que se nos acabaron las ganas de hablar…Cae una gota de agua, grande gorda, haciendo un agujero en la tierra y dejando una plasta como la de un salivazo. Cae sola... no llueve…”

Como muchos extractos de sus cuentos, este tipo de imágenes se aprecian de forma fotogénica causando un mayor impacto. En éste caso se observa la esperanza en forma de una gota de agua, que de un solo golpe cae y desaparece al instante, dejando menos esperanzas que la que trajo.

“¿Quién diablos haría este llano tan grande? ¿Para qué sirve, eh?.... No, el llano no es cosa que sirva. No hay conejos ni pájaros, no hay nada….Se le resbalan a uno los ojos al no encontrar cosa que los detenga…”


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